Las escuelas de idiomas forman a otras personas. Tienen una responsabilidad enorme y, la mayoría de las veces, la llevan con una dedicación que da vértigo.
Y aun así, operan casi siempre en solitario.
Cada escuela en la suya, resolviendo sin ayuda los mismos problemas que resuelven todas las demás, sin saber que a tres ciudades de distancia hay alguien que acaba de pasar exactamente por lo mismo.
Nos falta comunidad. Nos faltan espacios donde poder decir lo que no se puede decir en otro sitio, incluyendo las quejas, que a veces también son necesarias.
El sector que más aporta al mundo es el que más solo se siente. Y eso no tiene ningún sentido.
El evento RADDAR lleva cuatro años intentando cambiar eso y entre todos lo estamos consiguiendo.
La comunidad RADDAR rompe la soledad de dirigir una escuela día tras día, los 365 días del año. El evento RADDAR es el día especial en que lo hacemos todavía con más fuerza, en presencial.
No es magia. Es lo que pasa cuando juntas a las Escuelas RADDAR en un mismo lugar.